La oferta educativa en estudios teológicos en Latinoamérica (Latam) ha ido en expansión en los últimos años. A medida que más personas buscan oportunidades para estudiar teología a nivel académico, las instituciones educativas proliferan en toda la región. Sin embargo, en este contexto de crecimiento, surge un importante desafío: la acreditación de estas instituciones y la validación de los títulos que otorgan.
En este artículo, exploraremos a fondo el significado y la importancia de la acreditación en la educación superior de América Latina, centrándonos en el contexto de los seminarios teológicos. ¿Qué significa realmente estar acreditado? ¿Cómo afecta esto a los estudiantes en términos de empleabilidad? ¿Cuáles son los desafíos que enfrentan estas instituciones al buscar la acreditación? Estas son algunas de las preguntas cruciales que abordaremos en las próximas páginas.
A través de ejemplos concretos y experiencias compartidas, exploraremos por qué la acreditación a nivel nacional es esencial y cómo puede contribuir al crecimiento y la credibilidad de las instituciones educativas.
En última instancia, este artículo busca proporcionar una visión un poco más ámplia y equilibrada de la acreditación de instituciones teológicas en América Latina, destacando su importancia tanto para las instituciones como para los estudiantes. Al comprender mejor este proceso y sus implicaciones, los lectores podrán tomar decisiones informadas sobre su educación teológica y futuro profesional el contexto latinoamericano.
Lo primero de lo que debemos hablar es de la nomenclatura, en mi experiencia como director de programas académicos en Latam me he podido dar cuenta que hay muchos concetos relacionados con este tema que cambian de país, como, por ejemplo, en Colombia el bachillerato es otro nombre que se le da a la educación secundaria, pero en Perú significa una carrera profesional.
En este artículo se habla de la acreditación Instituciones de Educación Superior (IES), que en otros países se conoce como educación terciaria o enseñanza superior. La educación superior se refiere al nivel de enseñanza que sigue a la educación secundaria o bachillerato (nombre el Colombia). En cuanto a la educación superior se excluyen programas técnicos o tecnólogos que generalmente tienen una duración de dos o tres años. En algunos países la educación superior o los estudios universitarios se conocen como pregrado, carrera profesional, carrera universitaria, licenciatura (en Colombia y México), Bachillerato (en Chile y Perú) o carrera de grado (Argentina).
En cuando al postgrado hay un consenso en Latam para referirse a los programas de estudio que siguen a la obtención del título de pregrado, los cuales son Maestrías y Doctorados. Hay igual consenso en que un programa de pregrado es un requisito indispensable para un programa de posgrado como la Maestría, y un programa de Maestría es requisito indispensable para un programa doctoral.
Es importante la última aclaración, ya que he podido conocer muchos casos en las personas quieren hacer una Maestría sin saber que se requiere un pregrado como requisito indispensable, o personas que han recibido un doctorado de una universidad de garaje sin tener siquiera estudios de pregrado.
Tenga en cuenta que en este artículo se utilizarán los títulos pregrado y postgrado como se han definido anteriormente. Ahora veremos de qué se trata la acreditación de IES de forma general.
La acreditación de acuerdo con Copaes es “el resultado de un proceso de evaluación y seguimiento sistemático y voluntario del cumplimiento de las funciones universitarias de una Institución de Educación Superior (IES), que permite obtener información fidedigna y objetiva sobre la calidad de los Programas Académicos”.[1] Este proceso de acreditación busca obtener datos sobre la calidad de los programas ofrecidos.
Esta acreditación puede ser un proceso voluntario u obligatorio de acuerdo con el país, por ejemplo, en Colombia “La Acreditación es un testimonio que da el Estado sobre la calidad de un programa o institución con base en un proceso previo de evaluación”.[2] De igual forma, en la mayoría de países en Latam la acreditación de Instituciones de Educación Superior (IES) son desarrolladas por organismos gubernamentales, por ejemplo el CNA en Colombia, el Sineace en Perú, la CNA en Chile, el Copaes en México, CACES en Ecuador, etc.
El proceso de acreditación gubernamental contiene criterios e indicadores establecidos por la organización acreditadora, en los cuales se tratan aspectos como la misión, estudiantes, calidad de profesores, procesos académicos, bienestar institucional, administración y gestión, presupuesto, impacto de egresados, recursos físicos y financieros, entre otras.
Estos criterios o indicadores son analizados mediante una autoevaluación institucional y una evaluación externa de pares institucionales, los resultados de estas dos evaluaciones son luego analizados por la organización acreditadora para dar un veredicto. Este proceso de acreditación es otorgado por un tiempo limitado, lo que requerirá cada cierto tiempo una evaluación para continuar con la acreditación.
La acreditación, además de ser un reconocimiento al programa académico estudiado, sirve para que los estudiantes adquieran ciertos beneficios estatales, como, por ejemplo, participar en programas de becas de los gobiernos de cada país. Este reconocimiento a la universidad influye en la empleabilidad de los egresados, por ejemplo, estudiar en una universidad acreditada es un requisito indispensable para obtener empleos con el gobierno.
Habiendo conocido de forma general en qué consiste la acreditación de IES, ahora veremos la acreditación en seminarios teológicos.
Los pregrados o postgrados en Teología en Latam se pueden encontrar mayormente en universidades católicas, y en algunos países se encuentran en seminarios cristianos que se han convertido en universidades y se encuentran registrados y acreditados por el organismo educativo del país, generalmente llamado Ministerio de Educación. Un ejemplo es el Seminario Bíblico de Colombia, ubicado en Medellín (del cual soy egresado) que tiene el pregrado en teología y una maestría en interpretación bíblica acreditados ante el Ministerio de Educación Nacional.
También se encuentran en Latam programas de teología que no son acreditados a nivel nacional y que generalmente son de alguna denominación eclesiástica que busca formar a sus propios ministros, a los cuales no se les requiere estudiar teología en una universidad acreditada. También se pueden encontrar seminarios o instituciones teológicas que ofrecen programas de pregrado y postgrado y que tienen asociación o convenio con otro seminario en otro país, generalmente Estados Unidos, donde la acreditación funciona de manera distinta.[3]
Es necesario aclarar que el hecho de que una institución en Latam que tiene una asociación con un seminario con alguna acreditación en Estados Unidos no implica que el título otorgado sea válido en el país donde se encuentra la institución. Pongamos un ejemplo, digamos en Perú existe un seminario que llamaremos “Seminario Teológico Peruano” que está asociado con un seminario en Estados Unidos que tiene algún tipo de acreditación, la persona que estudia en el “Seminario Teológico Peruano” y obtiene su título se dará cuenta que su título no es válido a nivel nacional porque el “Seminario Teológico Peruano” no está acreditado a nivel nacional, por lo cual, no podrá aspirar a un cargo público en Perú y su campo de empleabilidad y continuidad educativa se verá gravemente afectado.
Puede que el título en el ejemplo anterior sea válido para una denominación por las mismas políticas internas, pero el campo de empleabilidad es limitado por la falta de acreditación del título.
En este caso la decisión de estudiar en un seminario no acreditado hace parte de la decisión de cada persona, por lo que tener esta información clara le permitirá al estudiante tener más claro la oportunidad de empleabilidad en el país.
Esta información es más importante ahora que la oferta educativa en programas de teología continúa creciendo en los últimos años. Cada vez hay más seminarios ofreciendo programas académicos que no están acreditados o registrados a nivel nacional, pero que ostentan una asociación con algún seminario norteamericano, pero recordemos que una asociación no implica acreditación.
Esta asociación puede servir como un convenio para la continuidad de estudios entre la institución en Latam y la institución norteamericana, aunque puede no funcionar para continuar estudios ni con otra institución norteamericana ni con otra universidad a nivel nacional.
Además de la acreditación gubernamental, se pueden encontrar algunas asociaciones acreditadoras para seminarios teológicos, como por ejemplo AETAL (Asociación evangélica de educación teológica en América Latina) a la cual pertenecen una gran lista de instituciones teológicas en toda Latam, la mayoría con acreditación a nivel nacional en cada país. Esta asociación pertenece a su vez a ICETE[4] (International Council for Evangelical Theological Education) una comunidad global, patrocinada por nueve asociaciones regionales de escuelas teológicas para permitir la interacción y colaboración internacional entre todos aquellos interesados en mejorar la educación teológica evangélica en todo el mundo.
ICETE organizó una conferencia en el 2022 en Turquía, donde participaron alrededor de 500 personas de 80 países diferentes pertenecientes a las diferentes asociaciones regionales integradas por los diferentes seminarios acreditados. El evento se trató de cómo utilizar mejor la teología para fortalecer la capacitación pastoral y el desarrollo del liderazgo en la Iglesia global.[5]
Otro ejemplo de asociación acreditadora es la recién formada ASPRAL (Asociación de seminarios presbiterianos y reformados de América Latina. Una asociación orquestada por PRTS (Puritan Reformed Theological Seminary) un seminario norteamericano. A esta asociación pertenecen un grupo pequeño de seminarios muy jóvenes de diferentes países, ninguno con acreditación estatal.
Una pregunta que puede surgir sería ¿es necesario que un seminario esté acreditado? La respuesta sin dudar sería SÍ, es de gran importancia, porque hablamos de someterse a un proceso de revisión de la calidad institucional y de las buenas prácticas, lo que desemboca en un producto de alta calidad para el estudiantado.
También es necesario porque es el deber de una institución cristiana sujetarse a los lineamientos legales de cada país, y para ofrecer un programa de educación superior se requiere estar registrado y acreditado a nivel nacional. Este es el camino para convertirse en un seminario serio y no un seminario de garaje.
¿Es suficiente para un seminario asociarse con una institución norteamericana y no acreditarse a nivel nacional? No es suficiente por varias razones. La primera, sin una acreditación a nivel nacional los títulos no tendrán validez en el mercado laboral fuera de los cargos eclesiásticos que generalmente no exigen un título acreditado, afectando en gran medida el campo de empleabilidad del egresado.
Segundo, no hay garantías de que la institución no acreditada cumpla con las buenas prácticas o estándares en procesos de calidad administrativos y académicos. Aunque la institución no acreditada tenga las mejores intenciones, esta no deja de ser un seminario de garaje, sin los estándares mínimos de una institución de educación superior. No hay procesos claros de admisión, de matrícula, de reglamentos, de pedagogía, tecnología, gestión académica.
Algo importante a tener en cuenta es que, si el seminario norteamericano con el que se está asociado hizo los esfuerzos para estar acreditado en los Estados Unidos, ¿por qué la institución latinoamericana no puede seguir el mismo ejemplo?
La acreditación de un seminario teológico en Latam que ofrece programas de pregrado o postgrado deben hacer todos los esfuerzos por buscar la acreditación exigida en cada país y mantener esa acreditación, para así crecer institucionalmente y ofrecer un programa de calidad a los estudiantes. Ahora es necesario hablar de los desafíos de la acreditación para seminarios teológicos en Latam.
La acreditación de una institución de educación superior no es tarea fácil, no solo puede durar varios años el proceso, sino que también se requiere de una inversión económica que se verá reflejada también en el costo de las matrículas.
Pero hay una realidad, y es que los seminarios teológicos en Latam no son autosostenibles, hablo de instituciones acreditadas y también la mayoría de las instituciones no acreditadas. Estas instituciones subsisten en gran medida a partir de donaciones principalmente de Estados Unidos, y en otros casos de Europa, menormente del mismo país, y el ingreso económico por concepto de matrículas no cubre los gastos de funcionamiento.
El desafío está en cómo una institución que subsiste a partir de donaciones se puede someter a un proceso de acreditación costoso. Esto implica que parte de las donaciones deberán ser invertidas en procesos de acreditación, y buscar de alguna manera que esto no afecte el costo de matrícula.
Una forma de lidiar con esta problemática es haciendo convenios de homologación con otras instituciones del mismo país que sí estén acreditadas, y que les permita a los egresados completar un número mínimo de créditos en otra institución para obtener un título que sí esté acreditado.
Estos procesos de convenio de homologación generalmente exigen que la institución acreditada revise internamente a la institución no acreditada para ayudarle a cumplir requisitos y estándares mínimos para poder establecer un convenio.
En conclusión, la acreditación en la educación superior, particularmente en el contexto de América Latina y los seminarios teológicos, es un tema de vital importancia que afecta tanto a las instituciones como a los estudiantes. Aquí hay algunas conclusiones clave que podemos extraer de este artículo.
La acreditación es importante y esencial para garantizar la calidad y la credibilidad de las instituciones educativas en América Latina. Permite una evaluación rigurosa de los programas académicos y las prácticas institucionales, lo que finalmente se traduce en un mayor valor para los títulos otorgados.
En cuando a la validación de títulos, la acreditación nacional es fundamental para que los títulos obtenidos sean reconocidos y válidos en el mercado laboral. Los estudiantes deben ser conscientes de que estudiar en instituciones no acreditadas puede limitar sus oportunidades de empleo fuera de los contextos eclesiásticos.
En cuando al desafío económico, el proceso de acreditación puede ser costoso, lo que plantea un desafío significativo para las instituciones educativas, especialmente para aquellas que dependen en gran medida de donaciones para su financiamiento. Esto requiere una gestión financiera inteligente y estrategias creativas para mantener los costos de matrícula asequibles.
En última instancia, la acreditación es un proceso que busca elevar la calidad de la educación superior en América Latina y garantizar que los títulos otorgados tengan valor y reconocimiento. Los estudiantes, al tomar decisiones informadas sobre dónde estudiar, pueden mejorar sus perspectivas de empleabilidad y contribuir al fortalecimiento de las instituciones educativas en la región.
[1] «COPAES», accedido 12 de septiembre de 2023, https://www.copaes.org/queesacreditacion.html.
[2] «CNA - Sistema Nacional de Acreditación en Colombia», accedido 12 de septiembre de 2023, https://www.mineducacion.gov.co/CNA/1741/article-186365.html.
[3] Para conocer cómo funciona la acreditación en los Estados Unidos recomiendo leer el artículo de Jaime Caballero https://semperreformandaperu.org/2023/06/15/maestrias-y-doctorados-de-espuma-por-daniel-caballero/
[4] https://www.icete-edu.org/
[5] CP Staff, «La conferencia de educación teológica evangélica atrae a asistentes de 80 naciones | TheChristianPostSpanish», Christian Post Español, accedido 13 de septiembre de 2023, https://spanish.christianpost.com/news/evangelical-theological-education-conference-draws-attendees-from-80-nations.html.
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